sábado, 17 de octubre de 2009

No te vayas

Esperaba que unos videos de la serie de "The O.C" terminaran de descargar para poder verlos, ya que este sábado no iba a salir. Estaba conectado al messenger, hablando con mi enamorada Alesia, de las cosas que habíamos pasado juntos. Todo iba bien, me sentía feliz. Se conecto mi mejor amiga, Fiorella. Me empezó a contar sobre cómo le había ido el dia y todo eso. Hasta que tocamos el tema de algo muy importante, en este caso, de alguien importante. Carlos, mi mejor amigo. Fiorella me contó que se irá a Chile, para siempre.
Retrocederé en el tiempo para hablar acerca de él.
Cuando tenía 6 años, iba a la iglesia. A la escuela dominical, era como un gran grupo de niños que escuchaban la palabra de Dios, pero de forma divertida y que puedan entenderlo a esa edad. A mi no me gustaba ir, ya que yo no era muy social y no tenía 'amiguitos'. Siempre veía a un niño, que siempre andaba con una gorra (si mal no recuerdo era de color verde). Siempre con una sonrisa contagiante. Carlos. Carlitos. Calín. Carlangas, como yo le decía. Recuerdo que cuando nos conocimos y andabamos juntos, nos sentabamos en la parte de atrás, y empezabamos a conversar y reirnos. Teníamos 6, 7 años; en esos tiempos lo que nos hacía reir era burlarnos de los demás. Fuimos creciendo, yo tenía 8 años; él, 9. Recuerdo que no entrabaos a la iglesia y nos ibamos a la vuelta de aquel lugar, a jugar play station. Y hasta que 'Carlangas', ya no iba mucho a la iglesia. Iba cada dos domignos. Luego, un domingo por mes. Después, no supe nada de él. Cada vez que iba a la iglesia, lo buscaba. Preguntaba a los maestros si lo habían visto pasar, pero respondían que no. Pasaron 4 ó 5 años, y ya era un adolescente. Yo seguía llendo a la iglesia, pero ahora a la Red de Adolescentes. Yo iba todos los sabados en la tarde, pero aún no conocía a muchas personas y por eso no me llamaba la atención ir seguido. Habían unas personas que conocía gracias a mi hermano mayor. Uno de aquellas personas era Jacobo. Y como que empezamos a convertirnos en amigos. Un dia llendo a la iglesia vi a Jacobo con un chico, aquel chico se me hacía conocido. Lo reconocía de algún lugar, sabía que lo habia visto antes. Y si! Era él. Era Carlos Tomás Velasquez. Era aquel niño que siempre andaba con su gorra de color verde. Aquel niño con el que me escapaba de la iglesia para jugar Play Station o a jugar un partido de basquet. Aquel niño que derrepente, sin darme cuenta, se volvió mi mejor amigo.
Con él he pasado miles de cosas. Tantas cosas aprendidas. Como por ejemplo...
Me enseñaste a jugar Play Station.
Me enseñaste que sonreir es lo más simple.
Me enseñaste los mejores chistes.
Me enseñaste a comer con los dedos.
Me enseñaste que los obreros no son ladrones.
Me enseñaste que existe la amistad.
Me enseñaste a ayudar.
Me enseñaste a sacar provecho de las cosas.
Me enseñaste a amarrar mis pasadores de una forma genial.
Me enseñaste como conquistar a chicas.
Me enseñaste a hablar huevadas.
Me enseñaste la morbosidad
Me enseñaste tantas cosas, pero la más importante.
Me enseñaste a confiar en una persona, que sabes que siempre va a estar a tu lado, y a pesar de que pasen peleas o discuciones siempre va a estar para ti. Ya sea, sonriendo, llorando, riendo. Carlos si te vas, no sé si vuelva a encontrar a otro mejor amigo. Espera, no voy a volver a encontrar a otro mejor amigo como tú. De todas las cosas, sólo te pido no te vayas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario