martes, 12 de enero de 2010
Tiempo al tiempo
No dejo de fumar, apesar de haber prometido no hacerlo más. La nicotina del tabaco mata a mis neuronas, pero me tranquiliza. Estoy relajado, no pienso en nada, quizás en ella. Pero ya no con la preocupación del qué pasará. Las peleas aumentan, los disgustos no cesan, alguna lagrima mía cae por mi rostro, y sigue la preocupación del qué pasará. Quizás yo tengo la culpa o quizás nadie la tenga. Sé lo que no le gusta de mí, ella sabe lo que no me gusta de ella, dice que ella es así y que no cambiará. Me gusta tal y como es, y he aprendido a amarla así, pero llega un momento donde simplemente, te cansas. Te cansas de tener esas discuciones, de pelear por lo mismo, de los gritos, de las lagrimas y que sólo quieres desaparecer, irte muy lejos. Pero la vida me enseñó que eso no soluciona nada. Es mejor dar un poco de tiempo al tiempo, pero saber que estarás junto con ella en esos momentos difíciles, puede confiar en tí. puedes confiar en ella.
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