domingo, 25 de julio de 2010

Sin daños a terceros - Capítulo I - Desconcertado

Me levanté a eso de las 7, la enfermera me trajo una bandeja con mi desayuno en él.
- Enfermera, ¿cuándo me dan de alta?- pregunté por primera vez eso.
Recuerdo que hubo una vez que me internaron y ya me quería ir y le preguntaba a la enfermera cada 10 minutos si ya me podía ir a mi casa. Y la enfermera me decía hasta el cansancio que no.
- Hoy día el médico vendrá para decir si ya te puedes ir a tu casa, o quedarte un tiempo más. - Dijo la enfermera mirándome a los ojos.
Ya estaba cansado de la rutina de levantarme, bañarme, tomar desayuno, y comenzar la rehabilitación. Habían pasado 2 semanas con lo mismo y las ganas de ver a Sofía, a mi familia y a mis amigos, crecía aún más. Nunca supe porque Sofía no me respondía los mensajes ni llamadas. Supuse que la Universidad la tenía con trabajos, parciales, finales. También me preguntaba porqué nunca fue a verme, sólo uno de los primeros días, donde tenía la cara hinchada y morada. La verdad es que no sabía que había pasado, sólo sabía que había sido un accidente de tránsito, pero como decía, no recuerdo como fue.
Pasaron unas horas y yo estaba en mi cama leyendo un libro de Alfredo Bryce E. y mi médico llegó. Me preguntó como me encontraba, como me sentía. Hizo unas revisiones a mis radiografías tomadas hace algunos días, miro mi pierna, mi hombro y notó que mi cara ya no estaba hinchada ni morada. El médico dijo que ya estaba listo para poder regresar a mi casa, pero que siga con el yeso y que tenía que usar muletas.
Al fin, ir a mi dulce casa. Llamé a mi madre, pero estaba trabajando. Mi hermana me iba a recoger. La relación con mi madre es muy paupérrima, desde que murió papá es una adicta al trabajo, es enfermera y apesar de tener un trabajo estable en un hospital, trabaja en una clínica particular, y le pagan lo mismo, sólo que en la clínica la explotan como esclava. No estoy de acuerdo con eso, pero ya está grande como saber lo que hace y lo que no.
Han pasado 7 años desde que papá murió, y mi madre aún no sale con ningún otro. Estuvo deprimida varios años (se amaban, pero la vida sigue) y mi hermana se encargó de mí. Francesca. Tiene 24, ya acabo la Universidad. me lleva 3 años y medio. Se parece físicamente a mi. En realidad, yo me paresco a ella, soy ella en versión hombre (estudiamos en el mismo colegio y a mí, me decían 'francesquito').
En fin, esa es mi pequeña familia, la cual me vino a ver unas veces al hospital. Francesca me acompañó hasta mi departamento. Había comprado algunas cosas y las puso en la refrigeradora.
Yo estaba con muletas, es muy cansado. Así que me recosté. Francesca se tuvo que ir, me dijo que mamá vendría en la noche. Así que me quedé solo, con la pierna completamente rodeada de yeso.
Me quedé solo una hora hasta que llegaron mis amigos. Cuando supe la noticia del alta, llamé a mi amigos para hacer una pequeña reunión. Llegó Diogo y Diego, los gemelos. Los conosco desde primaria, nos volvimos muy amigos, me dicen que yo soy el tercer trilliso.
Llegaron y lo primero que hicieron fue firmar mi yeso, fueron los segundos y terceros, el primero que firó mi yeso, fui yo.
Llegó 'Lito', se llama Gonzalo, pero de cariño 'gonzalito', y se quedó como 'Lito'. Luego me llamó Mía diciendo que ya llegaba con Úrsula, la hermana de Sofía. Le pregunté si venía con ella, y Ursula me respondió que no. Genial!, mi novia no me vería.
Pasaron 2 horas y fui donde Ursula y le pregunté como estaba Sofía, ella me miró con una cara como si yo fuera un cretino. Y me respondió:
- ¿Cómo crees que está después de lo que sucedió? La vi y estaba confundido.
- ¿De que estás hablando? después del accidente no me fue a ver.
- Que cínico eres- me dijo dando media vuelta y lléndose.

Se quedaron los gemelos y Gonzalo. Me senté con ellos, y les pregunté que paso con Sofía. Ellos me miraron y me dijeron entre 'idiota' y 'estúpido' que le había sido infiel. No entendía que pasaba. Lo último que recuerdo era que estaba con Sofía, crucé la pista y amanecí en el hospital.
Gonzalo me miró y me preguntó si no sabía qué había pasado. Y se lo volví a repetir. 'Estaba con Sofía y crucé la pista y un carro me atropelló. Luego amanecí en el hospital'.
- Entonces, ¿no sabes qué sucedió?- me preguntó Diogo.
- No, la verdad es que me están asustando- les dije sinceramente.
Gonzalo sacó un cigarro y me ofreció uno.
- No, gracias- se lo rechazé.
- Cógelo, esto va ser desconcertante- explicó Gonzalo fumando la primera pitada del cigarrillo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario