Escuchando Sabina 'No puedo enamorarme de ti', recuerdo cuando la conocí, fue cerca de diciembre. "Ella" decía que iba a salir con una amiga, pero no era verdad, porque salía conmigo, así que le dije que no le mienta, que le diga que iba a salir conmigo. "Ella" entendió y me hizo caso, pero la condición que usted puso fue que yo vaya a recogerla. Y así fue, tengo que admitir que me cagaba de miedo en los pantalones, pero fui y la conocí. Recuerdo que me amenazó con un cuchillo si le pasaba algo a su hija, pero olvidé decirle que era campeón nacional e internacional de tae-kwon-do y que la defendería con mi vida si era necesario. Claro que ni en sueños podría decirle eso la primera vez que la conocía. Pasó el tiempo y llegó la temporada de fiestas y de quinceañeros, y no iba a ir solo, necesitaba a mi señorita acompañante, y por ende a su mamá para que la recoja porque soy pobre, no tengo para llevarla hasta su casa y regresarme desde el Callao a mi casa. Me viene otro recuerdo, una vez llegué al local donde se realizaría una fiesta, un poco tomado y con un olor hediondo por la chata de ron que me tomé. El recuerdo que nunca pero nunca olvidaré, mi señora, fue un día de diciembre, 30, dónde tuve la conversación más especial, más incómoda y más sincera que haya tenido. Usted me abrió los brazos y me abrazó. Tengo esa imagen en mi cabeza, una de las más sinceras y más hermozas. Otro recuerdo fue cuando estuve ahí... un 28 de julio, y no celebrando como la mayoría de peruanos, sino con un polo mojado por lagrimas de "ella" y con miles de abrazos para las dos. También recuerdo cuando usted, muy amablemente me ofrecía comida, algún aperitivo, y yo aceptaba, o cuando almorzábamos juntos. Cocina muy rico. Gracias por todos los momentos vividos, gracias por traerla al mundo, gracias también por los cigarros, por ese rico pan con pollo y algunas cosas más que le daban un sabor increíble. Me despido con un abrazo fuerte fuerte fuerte, cuídece y cuídela. un beso, las quiero y las querré siempre, adiós.
viernes, 22 de julio de 2011
...de grande me volvió a pasar lo mismo, pero ya estaba duro mucho antes.
Su nombre es Gabriela, me gusta porque empieza con la letra 'G', al igual que mi nombre. Es la mujer más seria y más divertida que he conocido. A ella no puedo mentirle, tiene una mirada que hace que no pueda hacerlo, y si lo intento, se daría cuenta. Es de mediana estatura, lo bueno viene en frasco pequeño. Ella, con cigarros en su bolso y siempre con algo de qué conversar.
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