Él, como buen anfitrión, le preparó dipas con salsa golf, también usó lo que su abuelo le había enseñado, preparar una bebida nacional, Pisco Sour. Claro que no le salió tan bien, quizá un poco insípido y sin consistencia, pero igual ella lo tomó para no dar un desaire a lo que con amor él había preparado. Él prendió su computadora y puso algunas canciones, casi todas de John Mayer, una que otra también de Ricardo Arjona. El ambiente estaba tibio, ya no hacía frío, él se imaginaba vivir así con ella, llegar juntos de un lugar, sentarse en el sofá, en el sofá de los dos, en la casa de los dos.
Sonaba 'Gravity' un blues muy sensual de John Mayer y ellos conversan en el sofá, riendo, agarrados de la mano, como dos niños que no sabían lo que vendría a continuación, con esa ilusión del amor.
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