domingo, 17 de enero de 2010

Mis primeras lágrimas

Cuando uno nace, cuando llega al mundo exterior, lo primero que hace es llorar, derremar lágrimas. Quizás porque está asustado, porque tiene contacto con otras personas, porque respira, por infinidades de razones. Cuando sigue creciendo, ya es un niño con conciencia, sabe lo que está bien y lo que está mal y cuando hace algo tiene sus consecuencias. Si es malo, sus padres lo tienen que disciplinar, al disciplinarlo con contacto físico, por el dolor del golpe, ese niño llora. Cuando el niño se convierte en pubert, ya no recibe las disciplinas físicas. Y llora por dolor, por sufrimiento.
En mi caso fue así, mis padres dejaron el castigo físico cuando tenía 8 años. Nunca fui un chico llorón, 'los hombres no lloran'. Crecí, me ilusioné, me desilusioné. Por esa desilusión, boté una que otra lagrimilla. Hasta que me enamoré. Me enamoré a los 15 años, a los 6 meces de una relación, de una chica que con sus defectos, para mí es perfecta. Terminamos a los 8 meces, por una tontería estupida, a decir verdad por una tonta estúpida. Mi error, el cual pagué 3 meces. No la tenía y eso me ponía triste. Salía con una chica, era muy buena persona pero no la quería lo suficiente. Quizás lee esto, si lo hace pues sabrá la verdad. Dejamos de vernos, en mi mente estaba aquella chica de la que me había enamorado, siempre lo estará. En la escuela luego de verla en los recreos, me ponía a escribir canciones de amor en clase. Una vez un profesor lo vio y me dijo: 'todas vuelven', como para levantarme el ánimo y lo logró. Decidí recuperarla. Le decía asus amigas que aún la quería para que ellas se lo dijeran. Una mañana sin darnos cuenta estabamos caminando juntos, a un metro de distancia. Todo estaba llendo muy bien. Comenzaba a ilusionarme con el regreso. Pero se arruinó. No quiero recordar que fue. Sentía que aquella chica perfecta me odiaba, estaba triste, la vi un par de veces y estaba llorando. Me sentía pésimo. Así fue una semana. Un dia, en clase de inglés, la recordaba como todos los dias, pero esta vez la recordaba para desilusionarme, para dejarla ir. Mi mejor amiga me hizo una señal para salir, ella estaba detrás de la puerta. Fue donde la maestra y le pregunté si podía salir, me dijo que ya, pero que no demorara. Salí con los ojos rojos, con alguna lagrimilla bordeandolo. Mi amiga me dijo que deje de estar así... Ese fue un momento muy intenzo. Exploté. BOOM. Por primera vez le grité a una mujer, no era por ser malo, sino era por dolor. Le expliqué cuanto era mi dolor, las lagrimas comenzaron a salir, me recuerdo como un bebe que recién nace. Fui al baño y seguí llorando. No podía dejar de hacerlo. Apagué la luz del baño, no había nadie. Me senté en el borde del lavatorio de manos y seguía llorando. En cada lagrima reflejaba dolor, sentimientos. Esa fue la primera vez que lloré tanto, la primera vez brotando lágrimas.
Luego de eso, a una semana hablé con aquella chica perfecta, le expliqué las cosas. Volvimos a hablarnos. A las 3 semanas regresamos. Ya vamos más de un año y dos meces.
Ahora sé que ya no habrá más dolor.

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