domingo, 30 de mayo de 2010

Caída libre - Capitulo IX - Comprendi

¿Daniella era mi enamorada? ¿Quería algo con ella? ¿Ella quería algo conmigo? ¿Por qué no podía darme una respuesta? ¿Estaba seguro que quería una relación? ¿Daniella era la indicada? ¿Me querrá como yo la quiero?
Esas preguntas rebotaban durante mucho dias en mi cabeza. No estaba seguro de lo que éramos. Luego de todo lo que habíamos pasado, ¿qué significaba?
Dos días después fui a la academia, me levanté tarde, me bañé tarde, tomé desayuno tarde, salí de mi casa tarde y llegué a la academia... tarde. Entré a la sala donde están los tardones y vi a Cielo. Me acerqué y le dije: -Oye- ella me escuchó y me respondió con un 'hola'.
- ¿Me puedo sentar a tu costado?- le pregunté, ya que había un sitio vacio al lado de ella. Ella dijo que ya.
-¿Por qué llegaste tarde?- le pregunté, como para iniciar una conversacion ya que teníamos cerca a una hora, hasta que toque el timbre y poder pasar.
- Me quedé dormida- respondió con un acento de cansancio - ¿y tu?
- También- le respondí.
De pronto, nadie decía nada, no se me ocurría que decir, que preguntar. Pasaron 3 minutos en silencio y dijo.
- Te vi bien con una chica el sábado, ¿es tu novia?- me preguntó con cierta curiosidad.
- La verdad es que ni yo lo sé- respondí levantando los hombros, ella me miró y dijo.
- ¿Qué? No te entiendo- me miró con rareza, como si algo no estuviera bien.
- No sé que somos.
- ¿No le has preguntado?- mirándome con una cara de... que tonto.
- No, la verdad, es que no sé como preguntárselo.

Derrepente, sonó el timbre. Era momento de irse. Cielo me preguntó si en el reces.o podíamos seguir conversando. Le dije que ya, que estaba bien.
Comencé mi clase de álgebra. Pasaron 2 horas y sonó el timbre del receso. Salí y fui al baño. Saliendo del baño me encontré con Cielo, tenía un paquetito de galleta sabor a naranja. Me invitó uno y nos sentamos a conversar en las escaleras.
Le conté todo lo que había pasado con Daniella. Y recordé sobre el sueño que había tenido, dónde Daniella nombraba a un chico, pero no sabía su nombre.
Cielo me aconsejó hablar con ella, aclarar las cosas. Y eso hice.

Pasó el resto del día y sonó el timbre de la hora de salida. Caminé hasta el paradero, confiado, seguro de lo que le iba a decir a Daniella. Pasaron 10 minutos, y aún no llegaba.
De pronto, la vi caminar, aún con ese ritmo cuando la vi por primera vez.

- Hola- me saludo con un beso en el cachete. Comenzamos a hablar y contarnos algunas cosas del día, cómo nos había ido y cosas así. Hasta que sentí que era tiempo de hablar del tema.

- Daniella, ¿qué somos?- le pregunté mirandola fijamente.
- Seres humanos- respondió con una sonrisa.
- No me refiero a eso, sino que somos, tu y yo. ¿Qué relación sentimental tenemos?- expresé.
Ella me miro y luego de unos 6 segundos, habló.
- ¿Qué somos? ¿Tenemos que ser algo?-
- No sé, por eso te pregunto...
- ¿Eres feliz? dime, ¿eres feliz?- me preguntaba levantando la voz.
- Si , soy feliz- le respondí algo alterado por el momento.
- Entonces, ¿cuál es el problema?- preguntó.
- El problema es que salimos a caminar, besos en la calle, besos en los ascensores. No entiendo, los amigos no hacen eso. Quiero que me digas, si somos amigos o somos más que eso.
- ¿Quieres que tenga un cartel diciendo: 'Propiedad de Thomas'? Pues si es así, estás equivocado. No soy propiedad de nadie y no dependo de nadie- dijo.
Mis manos comenzaron a sudar y mi corazón a palpitar más. Estaba alterado.
- Daniella, sólo quiero saber que somos.
- Thomas, somos dos personas que la pasan bien juntos.
- ¿Qué pretendes conmigo? ¿A donde quieres llegar con esto?- pregunté con un nudo en la garganta, pero no por la triste ni penumbra. Mi corazón seguía latiendo, y cada vez más rápido.
- No pretendo nada, Thomas. Sólo quiero pasarla genial, estar feliz.

Comprendí de qué se trataba esta historia.

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