Luego de ese gran día, cuando vi por primera vez a la chica de los audífonos, esperaba con ansias el día siguiente. Leí un poco, y me heché a dormir. No recuerdo que soñe, pero apuesto que fue con ella. En la mañana siguiente, mi mamá me despertó. Me levanté de la cama, caminé hacia el baño, me quite la ropa, abrí la llave de la ducha, y me bañé. Pasaron unos 10 minutos, ya estaba muy despierto. Abrí mi ropero y cogí una camiza, la cual que me quedaba muy bien. Cogí mis zapatillas y caminé hasta el comedor, el desayuno estaba servido. Comí 3 panes con jamón y queso, y tomé una taza con leche. Terminé de comer, fui al baño y me cepillé los dientes. Cogí mi mochila y fui al colegio.
Llegué al colegio, pasaron unos 3 minutos de haber comenzado las clases y ya quería que acaben. Deseaba con ansias que sean las 3:45 de la tarde para poder salir, y caminar a ese paradero donde pude ver la chica de los audifonos, la hermoza chica de cabello lacio y con ondas en las puntas. Seguí sufriendo unas horas más, hasta que ya iban a ser las 3:45. Veía al coordinador de piso caminar hacia mi salón, y asía fue. Entró a i salón, todos nos paramos y lo saludammos. Nos dijo que nos sentáramos. Comenzó a hablarnos del orden del aula, de la puntualidad y cosas vanas y sin sentido. Eran las 3:55 cuando dijo: ' Pueden retirarse', mis compañeros salían casi corriendo. Yo, sí salía corriendo. Llegué al paradero donde, supuestamente encontraría a aquella chica que me hacía perder los estrivos. La calle estaba sin ninguna persona, había pasado 15 minutos y no veía ningún rastro de aquella chica. Me senté en la banca del paradero, no pasaba el bus para poder irme. A lo lejos vi una chica, me paré emocionado pensando que era ella, pero no era. Volví a sentarme, escuché que el gran bus se acercaba. Estaba un poco entristesido, algo desilusionado. Me había hecho demasiadas ilusiones con esa chica que nisiquiera conocía. El bus paró, abrió la puerta y subí. Caminé por el pasadizo y había un asiento libre y al costado se encontraba una señora sentada. Caminé para sentarme ahí y de pronto un sonido muy familiar se escuchó.
'Están listos chicos? si capitán estamos listos...' Era la canción de Bob Esponja. De pronto, miré de dónde provenía el sonido. SI!, era ella. Era aquella chica de los audífonos, sólo que no los tenía puesto sino que hablaba por teléfono. Mientras ella conversaba por teléfono, podía ver que estaba al costado de la ventana de emergencia. Terminó de hablar, aún me perdía en su voz como la primera vez. Estaba sentada y al costado había un asiento libre. Caminé donde ella y le pregunté si podía sentarme. Ella asintió la cabeza como si no le importaba si me sentaba junto a ella. Estaba nervioso, estaba ansioso. Quería hablarle, pero no se me ocurría nada. No sabía que hacer.
- Y tus audífonos?- pregunté. No sé de donde salió esa pregunta tan tonta, podría pensar que era un loco, un acosador.
No respondió. Dejé de mirarla, como esperando una respuesta. Miré al otro lado.
- Se me perdieron. - dijo con su voz tan angelical que me hacía tocar las estrellas. En ese momento, estando tan cerca de ella, pude ver una mancha en forma de corazón. Era bellízimo.
- Espero que los encuentres, chica de los audífonos- dije con un tono de cumplido. Ella sonrió.
- Soy Thomás- le dije esperando a que ella me dijera su nombre. Para saber el nombre de la chica que hacía ponerme tonto.
- Me llamo Daniella- dijo. -Te puedo preguntar algo?- dijo Daniella. Yo me quedé un poco confundido, ya que no sabía que podría preguntarme. Le respondí que sí.
- No te asustes, pero creo que debiste bajar del bus 2 paraderos atrás, Bueno... así fue ayer.- dijo. Quedé idiota. Uno, porque tedría que caminar 5 cuadras para llegar a mi casa, en vez de una; y dos, porque se acordaba de dónde bajaba.
- Ui!, de veras. Que tonto- dije. Me levanté y ella me pidió que la esperara, que ella también bajaba en el paradero que venía. Toqué el timbre del bus para avizarle al chofer. El bus paró, esperé a que ella baje primero y luego yo. Daniella dijo que ella podía irse sola, yo no me opuse. Levanté la mano y dije 'adiós', ella me imitó. Se dio media vuelta y comenzó a caminar. Yo me di media vuelta y casi me desmayo.
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