viernes, 30 de abril de 2010

Caída libre - Capitulo V - Rendido ante ti

Eran las 6 de la tarde y aún estaba jugando fútbol en el parque con mis amigos. Metí un par de goles. Luego, fuimos a tomar unas cervezas frias. Les conté sobre aquella chica de la cual trata esta historia. De Daniella. La chica que en aproximadamente una semana, había flechado mi corazón. Eran las 8 de la noche, llegué a mi casa y entré a la ducha. Me lavé el cabello con el shampoo de mi hermana, el que tiene un olor muy particular. Terminé de bañarme y entré a mi cuarto. Abrí mi armario, cogí una camisa de color azul con cuadros de color negro y un jean color azul oscuro. Me heché talco en los pies, me puse media y zapatillas de color negro con blanco. Revicé mi billetera y tenía 10 soles, me acerqué dónde mi madre y le pedí cinco soles. Me dio 10, dijo que lo gastara para alguna emergencia. Eran las 9 de la noche. Daniella me había dado la dirección del lugar, era en San Isidro. Salí de mi casa, fui a la tienda saqué mis billetera y compré una caja y un encendedor. Los metí al bolsillo de la camisa. Paré un taxi y le di la dirección, me pidió mucho dinero, así que caminé hasta el taxi que estaba atrás. Me subí y esperé hasta que llegara. Le dije que pare una cuadra más allá, me gusta llegar a lugares caminando. Bajé del vehículo, caminé una cuadra y justo en ese momento veo a un amigo de la academia.

- Thomas... dijo. Con ese timbre de voz se podía entender que lo que trataba de decir era: OE QUE HACES AQUI? NO SABIA QUE CONOCIAS A ESTA GENTE.
- Lucas, ¿qué haces aqui?- le pregunté antes de que él lo hiciese.
- Vengo a una fiesta y tú, ¿qué haces por acá?- me preguntó.
De pronto, veo que detrás de él venía Daniella.
- Por ella.

Lucas volteó la cabeza y entre susurros dijo: Daniella. Yo lo miré y le pregunté si la conocía, él respondió que sí, en otra fiesta se habían conocido. Daniella caminó hacia donde estaba. Nos saludó.

Entramos a la casa donde era la fiesta. Estaba oscuro, sólo con unas luces de colores. Daniella desapareció a los 2 segundos. Me dirigí derechito al baño, me mojé la cara y decidido a 'avanzar' con Daniella. Apenas salí de la habitación, Lucas me agarró del brazo y me dijo que me presentaría a unos amigos. Llegué a un grupo de 5 hombres, Lucas les dijo que eramos amigos de la academia y que no conocía a nadie (no sé como lo supo pero era verdad). Un chico del grupo quería ligar con una chica de la fiesta, pero esa chica estaba acompañada con su hermana, la hermana 'gordita'. Me preguntó si lo podía ayudar, le dije qe si.
Nos acercamos hacia las 2 chicas, él se presentó y comenzó a coquetear con la chica con la que quería ligar; yo, con la hermana. Ellos se fueron y yo me quedé en el sillón con la hermana 'gordita' y sin conversar. Pasaron 15 minutos y Daniella llegó y se sentó a mi lado.
- Te veo bien con la 'gordita'. - dijo Daniella con un tono sarcástico.
- ¿Estás celosa? - respondí con una pregunta y una sonrisa pícara y coqueta.
Daniella comenzó a reirse y tomó de la mano y me preguntó: ¿BAILAS?

Recuerdo que la canción en ese momento era una canción conocida, movida, como para poder bailar. Por un momento sentí que no había nadie en la sala de la casa y que ahí sólo estabamos Daniella y yo, cara a cara, su mano en mi hombro y la mía, en su espalda. Nuestros pies se movían al ritmo de la canción. Era una de la Charanga Habanera, Rendido ante ti.
'Si me das una oportunidad de probar mi amor por ti, si me dices que sí te puedo jurar que jamás te irás de mi'. Mientras el sonido de la canción seguía andando, Daniella y yo seguíamos bailando. Y entré susurros le decía al oido 'Rendido ante ti'.
Luego del gran baile que duró cerca de seis minutos con diesiocho segundos, nos sentamos en el sofá y comenzamos a conversar. Luego de dos placenteras horas, Lucas vino hacia dónde estábamos nosotros. Estaba un poco borracho y me pidió que lo enbarcara en un taxi. Salí con él y Daniella me siguió. Estando la puerta abierta del taxi y Lucas apunto de meterse en él, se despide con un 'adiós' y le dice a Daniella: LE GUSTAS, LE GUSTAS.
Me reí con un color rojizo en las mejillas y dije: 'métete metete'.
Entre sonrisas, Lucas se fue. Daniella y yo nos quedamos ahí.
- ¿Y es en serio? - su sonrisa pícara quería oir un sí.
- ¿De qué hablas?- con risas entre cada palabra pronunciada.
- De lo que dijo Lucas. ¿Es cierto?
No estaba seguro de qué responder, la miré fijamente y con una sonrisa le dije que sí.
Ella sonrió, yo me acerqué lentamente, y le acaricié el rostro. Ella me miraba a los ojos y se acercaba poco a poco. Estabamos a dos milimetros, y me aproximé a besar sus labios. Todo estaba en cámara lenta, muy lenta. Rosé mis labios con los suyos por un segundo y medio, luego separamos a nuestros labios por un microsegundo y nuestros labios tenían vida propia, estaban besándose. La luna fue testigo del mejor beso de mi vida.

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