viernes, 7 de mayo de 2010

Caída libre - Capitulo VI - A gritos de esperanza

[1]
Estaba en el aula de mi academia. Con todos mis compañeros, era la hora de recreo. Estaba pintando la pizarra con tizas, ponía mim nombre. Derrepente se me dió por cantar mientras pintaba en la pizarra. 'Discúlpame, quiero saber tu nombre. Es tu decisión si no quieres decirme, pero cuando te vi, pense que senti un deja vu de una historia de amor sin fin'. Derrepente, escuché una voz como la de un ángel que me pedía: 'canta otra canción, por favor'. Voltié para ver de quién se trataba, era Daniella. La miré y sólo canté. 'Y así es mi amor, transparente y sincero, y suave como el otoño Y así es mi amor, serás la reyna en la sima y la dulsura en mi vida'. Hubiero 2 segundos de silencio. Ella dijo: 'Canta otra'. Me acerqué a ella... 'A pesar que la luna no brille, mañana dará igual sólo verte reir es lo qe me hace feliz...'
Daniella me abrazó con fuerza. Yo no sabía qe decir, seguía cantando. 'Y es verdad, que una mirada distinta o algún gesto más frío se clava en mi pecho, dibaga del desconcierto, pero amor, ahí está la magia'. Daniella se aferraba con más fuerza.
- Daniella, ¿está todo bi..?
- Sigue cantando, por favor- me cortó, su voz se sentía sin fuerzas.
- Pero, Daniella...
- Por favor...- ésta vez lo dijo llorando.
Yo no sabía que hacer, no entendía qué pasaba, por qué estaba actuando de esa manera.
'Ahora que te veo niña, ya te echo de menos. No imagino mis heridas si algún día te vas lejos.'
Parecía que su rostro estaba pegado a mi pecho, sentía como las lágrimas mojaban mi polo. Entre susurros repetía un nombre, pero no llegaba a entenderlo. A...es, an...es, a...d...s. No lograba entender. Me acosté en mi hombro y podía ver su rostro. Estaba asustada, con miedo, aferrada a mí como un imán. Me asusté.
- Daniella, Daniella- repetía su nombre constantemente, pero ella no quería escuchar.


Llegué a mi casa con una gran sonrisa en el rostro, con un brillo en los ojos y con una felicidad interna, que también se reflejaba por afuera. Eran las primeras horas del siguiente día al de la fiesta, la luna se posaba en la ventana de mi cuarto. Me saqué la camisa azul, el jean, las zapatillas y las medias. Me acosté en mi cama, estaba solamente con mi bvd. Comencé a pensar en las cosas que habían sucedido en esas horas, comencé a pensar en Daniella. Me quedé dormido.
[1]
Abrí los ojos. Vi el techo azul de mi cuarto, miré mi teléfono celular y eran las 4:23 de la mañana. respiré profundamente, asimilé el sueño. Me paré por un vaso con agua y volví a la cama. Pero no podía dormir. El sueño seguía plasmado en mi cabeza. Volví a concentrarme en mi respiración, relajé mis hombros, mis brazos y quedé dormido.

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